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domingo, 4 de septiembre de 2011

Un asteroide troyano en la órbita de la Tierra



Se conocen como asteroides 'troyanos' y comparten órbita con algunos planetas. Hasta ahora los astrónomos sólo los habían detectado en Júpiter, Marte y Neptuno. Pero la Tierra también cuenta con un pequeño asteroide que la acompaña en su viaje alrededor del Sol. Mide 300 metros de diámetro y ha sido bautizado como '2010 TK7'.

El hallazgo, publicado esta semana en la revista 'Nature', ha sido posible gracias al telescopio infrarrojo del satélite WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer), que desde que fue lanzado por la NASA, en 2009, ha permitido detectar más de 500 objetos celestes cercanos a la Tierra. Además de asteroides, el mapa del cielo en infrarrojo elaborado por WISE ha permitido a los astrónomos localizar cometas, encontrar las estrellas más cercanas y las galaxias más luminosas.

Al analizar las órbitas de los cientos de objetos cercanos a nuestro planeta, los autores de este estudio, liderados por el investigador Martin Connors, de la Universidad de Athabasca (Canadá), identificaron el año pasado un candidato a asteroide 'troyano' (se denominan así porque eran bautizados con nombres relacionados con la Guerra de Troya).

Tras realizar nuevas observaciones mediante telescopios terrestres, los astrónomos confirmaron el pasado mes de abril que, en efecto, se trataba de un 'troyano'. Está situado por delante de la Tierra, en su misma trayectoria alrededor del Sol. Según calculan, su órbita ha sido estable durante, al menos, 10.000 años.

El matemático Joseph-Louis Lagrange descubrió en 1772 que pequeños objetos celestes podían compartir de manera estable la órbita de un planeta si permanecían en torno a los denominados puntos de Lagrange L4 y L5, a una distancia de 60º por delante y por detrás del planeta. Sin embargo, hubo que esperar a 1906 para que Max Wolf describiera el primer asteroide 'troyano', que fue denominado '588 Aquiles',

Como la gran mayoría de los objetos de estas características descubiertos posteriormente, se encontraba en la misma órbita de Júpiter. A partir de 1990 comenzaron a hallarse 'troyanos' en Marte y Neptuno.

La existencia de asteroides 'troyanos' en estos tres planetas hizo que los astrónomos se preguntaban si el nuestro también contaría con estos acompañantes. Sin embargo, estos objetos son difíciles de detectar por los telescopios terrestres en el cielo diurno, por lo que hasta ahora no se había localizado ninguno. Los astrónomos aún no saben cómo se originaron y barajan varias teorías.

En total se han descrito más de 4.000 'troyanos', aunque los científicos creen que hay cientos de miles de asteroides de diferentes tamaños compartiendo órbita con los planetas del Sistema Solar, muchos de ellos con diámetros superiores a 2 kilómetros.

El comportamiento futuro de estos objetos celestes es impredecible. Un estudio publicado en 1997, también en la revista 'Nature', sugería que algunos grandes asteroides que comparten trayectoria con Júpiter pueden ser expulsados de la órbita y llegar a colisionar con la Tierra. Según calcularon los investigadores de este estudio, alrededor de 200 asteroides 'troyanos' de más de un kilómetro de diámetro ya habían salido de la trayectoria de Júpiter. El choque con nuestro planeta, si llegara a ocurrir, podría tardar millones de años en producirse.

Una especie de rinoceronte lanudo da nuevas pistas sobre la edad de hielo



El descubrimiento de los restos de una especie de rinoceronte lanudo en la meseta tibetana ha revelado que esta zona podría haber sido la cuna evolutiva de estos "gigantes" de la Edad del Hielo, según un estudio publicado en Science.

Un equipo de geólogos y paleontólogos descubrió en 2007 un cráneo completo y la mandíbula inferior de una especie de estos rinocerontes (Coelodonta thibetana), en las estribaciones de la cordillera del Himalaya en la meseta tibetana.

El equipo estuvo dirigido por el profesor Wang Xiaoming del Museo de Historia Natural de Los Ángeles (NHM) y Li Qiang, del Instituto de Paleontología Vertebrada y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias.

La extinción de los conocidos como "gigantes" de la Edad de Hielo, como el mamut y los rinocerontes lanudos, los osos perezosos gigantes y los gatos dientes de sable, ha sido estudiada exhaustivamente, pero los científicos no han logrado averiguar la procedencia de estos gigantes o cómo lograron adaptarse al frío.

La clave la podría tener este nuevo fósil de rinoceronte, que con 3,6 millones de años (Plioceno medio), es mucho más antiguo y primitivo que sus descendientes de la Edad del Hielo (Pleistoceno).

Generalmente se ha creído que los "mega herbívoros" del Pleistoceno evolucionaron de ancestros menos resistentes al frío en Norteamérica y Eurasia.

El estudio concluye que la meseta tibetana podría haber sido la cuna evolutiva de los rinocerontes lanudos y otras criaturas peludas resistentes al frío que deambularon por Norteamérica y Eurasia durante la última Edad del Hielo.

Este rinoceronte descubierto en la Cuenca de Zanda a los pies de las colinas de los Himalayas en el Tibet suroccidental, muestra claras adaptaciones a un clima más frío y nevado.

Mediante el análisis de la edad del fósil y sus características físicas, los autores concluyen que este rinoceronte, Coelodonta thibetana, fue un ancestro relativamente primitivo en el árbol genealógico del rinoceronte lanudo, comparado con sus contrapartes en el Pleistoceno.

Este hallazgo sugiere que los rinocerontes se adaptaron a la fría Meseta Tibetana mucho antes de que el cambio climático se diera en otras áreas, y que el Coelodonta thibetana estaba preparado para su expansión al resto de Asia a medida que el clima se enfrió.

Así, cuando llegó la Edad del Hielo tardía hace unos 2,6 millones de años, según el nuevo estudio, el rinoceronte y las otras especies no tuvieron más que descender de las altas montañas y empezaron a expandirse por el norte de Asia y Europa.

Los autores describen similitudes en otros grandes fósiles animales encontrados en la Cuenca de Zanda, incluidos un leopardo de las nieves y un antílope tibetano que se adaptaron al frío.

Esta región puede, de esta manera, haber sido el trampolín para una amplia variedad de especies resistentes al frío que se expandieron posteriormente durante la última Edad del Hielo.

El doctor Wang explica que "en los lugares fríos, como el Tíbet, el Ártico y la Antártida, se realizarán los descubrimientos más inesperados en el futuro, ya que continúan siendo las fronteras que siguen aún inexploradas en gran parte".

El posible agotamiento de las direcciones IP disponibles en internet está más cerca

Los últimos bloques de direcciones del protocolo IPv4 que aún estaban disponibles en la IANA (Internet Assigned Numbers Authority) han sido entregados recientemente a los organismos regionales. Esta situación aumenta la amenaza de un posible agotamiento de direcciones.


Entre tanto, habrá que exprimir las direcciones IPv4 mediante estrategias imaginativas. Un nuevo censo mundial sobre ocupación de direcciones en internet muestra la viabilidad de algunas posibles vías.

Este nuevo censo mundial es fruto del trabajo del equipo de John Heidemann, de la Universidad del Sur de California.

El análisis de los datos reunidos en este censo desvela que, afortunadamente, aunque algunos de los bloques de direcciones (cada uno abarcando desde 256 hasta más de 16 millones de direcciones) están muy exprimidos, muchos están aún muy poco usados.

De todas formas, con el aumento de la ocupación, habrá fuertes presiones para mejorar la utilización de direcciones, y puede que se acabe llegando a prácticas de compraventa o alquiler entre áreas con bloques de direcciones muy exprimidos y áreas con bloques muy poco usados. Sin embargo, estas estrategias tienen sus límites. Según los resultados del análisis del nuevo censo, un mejor aprovechamiento, el comercio de bloques de direcciones, y otras estrategias, pueden ciertamente sacar más partido del uso actual. Pero los pedidos de direcciones se duplican cada año, de manera que el equipo de Heidemann calcula que el comercio de bloques de direcciones sólo permitirá retrasar en dos años el agotamiento de direcciones IP.

El protocolo IPv6 permite muchísimas más direcciones, pero la transición hacia este protocolo puede acarrear costes considerables, y llevará su tiempo lograr que se imponga de manera generalizada.

Deus Ex: Human Revolution, sobre las consecuencias de un futuro biónico



Llevo unos días jugando al esperadísimo juego de Eidos Deus Ex: Human Revolution, supone argumentalmente una precuela al videojuego publicado originalmente hace diez años y nos sitúa en un futuro distópico donde grandes corporaciones, gobiernos y asociaciones criminales luchan por obtener el poder en torno a una única cosa: los implantes biónicos, que en el juego reciben el nombre de augmentations. Nos ponemos en la piel de Jensen Adam, un expolicía que es contratado como Jefe de Seguridad precisamente por una de estas grandes multinacionales, Sarif Industries, una de las principales investigadoras de los implantes y la que se ha encargado de comercializarlos, obteniendo beneficios astronómicos.
Una vez comienza el juego, lo que parece ser un incidente menor en un laboratorio es en realidad un asalto en toda regla perpetrado por lo que en ese momento son enemigos desconocidos (a lo largo del juego vamos descubriendo más sobre ellos) y que tiene como resultado el asesinato de varios de los científicos más importantes y que nuestro personaje quede en estado crítico debatiéndose entre la vida y la muerte. Para poder salvarlo, David Sarif, el fundador de Sarif Industries le llena hasta el último milímetro de su cuerpo con implantes biónicos, que nos van a permitir desde ese momento y mediante ampliaciones realizar tareas como correr más rápido, saltar más alto, golpear más fuerte, respirar gases tóxicos, caer desde grandes alturas sin lastimarnos, adivinar los pensamientos de otras personas, empatizar con ellas e incluso hackear ordenadores. Todo un superhombre, en definitiva.
El juego, desde el género de la ciencia ficción supone un acercamiento muy interesante a un campo que en un futuro no tan lejano como pudiera parecer va a dar mucho de qué hablar, el campo del aumento de las capacidades del organismo mediante ampliaciones, mediante implantes biónicos. Como estudiante de medicina, geek empedernido y apasionado de la tecnología el tema resulta fascinante ¿Y si llega un momento en el que el ser humano es capaz de controlar la evolución? ¿Y si llega un momento en el que una persona puede ser más máquina que humano? ¿Se le llamaría ‘ser humano’? ¿O ‘máquina humana’?
De momento es un campo que está muy orientado a facilitar la vida a personas con discapacidades, ya sean congénitas o amputaciones, por ejemplo, pero también vemos casos donde un implante fluorescente permite monitorizar los niveles de glucosa o un ojo biónico que devuelve porcentajes de visión recuperada absolutamente fabulosos. Con el tiempo, todas estas líneas de investigación se juntarán con otras que también operan en campos parecidos y que pretenden crear órganos sintéticos pero plenamente compatibles (ya existen algunos casos). Con más tiempo aún ambas convergerán en lo que venimos hablando desde el principio del post con motivo de Deus Ex: Human Revolution, la creación de implantes, e incluso de órganos, que resultan más útiles para el propio cuerpo que los que le vienen dados por naturaleza.
A lo largo del juego, vemos como las mejoras de las augmentations no se refieren únicamente al campo de lo físico, tenemos que lidiar también con abogados que gracias a las mismas consiguen ser mucho más agudo en el ejercicio de su profesión, o jefes finales que son auténticos superguerreros. Lo que hay también detrás de todo esto es un futuro conflicto con unas dimensiones éticas absolutamente abrumadoras. Porque cuando uno se lo plantea ¿es realmente ético ampliar las posibilidades del organismo hasta límites irreconocibles?
Precisamente en Deus Ex nos tenemos que enfrentar a una organización que está en contra de aumentar a los humanos con implantes. Si vivimos en un mundo dividido entre los pro choice y los antibortistas, entre legislaciones polémicas sobre clonación, sobre experimentación con células madre… cuesta mucho imaginarse las consecuencias que la aparición y el uso de implantes biónicos avanzados podrían despertar en la sociedad.
También se abren otras puertas muy interesantes pero que quizá sean carne de otro post. Es un tema extremadamente complejo y desde luego no sería tan trivial como lo planteo aquí pero por ejemplo, la sustitución repetida de órganos y partes del cuerpo defectuosas (algo inevitable por el envejecimiento) podría dar lugar en algún momento a una inmortalidad en potencia. O sobre la capacidad de almacenamiento del cerebro humano ¿Podríamos almacenar recuerdos? ¿Y crearlos? ¿Y borrarlos? Demasiadas preguntas, que, me temo de momento sí permanecen por completo en el terreno de la ciencia ficción.
Pero lo implantes, la robótica biónica y la creación de ciertos (ciertos) órganos sintéticos es algo que está mucho más cerca. Es un campo apasionante del que no dudo que cada vez empezaremos a oír más. Como bien dicen por ahí ¿El futuro? El futuro es ahora mismo.